Propuse a mi hijo de 13 años ir al monte. Es ahora, un adolescente encantador al que adoro y que me supone un reto interesante como madre. Reto que unas veces abordo con más acierto que otras… Está “protestador”, perezoso, irreverente, aburrido, renegado, gruñón, desencantado… Y digo “está” porque él no es así, sólo se expresa así de forma momentánea, cuando tiene brotes de descontrol...
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